La escucha consciente es una de las herramientas más potentes de la comunicación. Y no siempre recibe la importancia que merece, ya que nos centramos más en hablar. Así lo considera Olga Marset, periodista y directora de la escuela comunicación que lleva su nombre. Con ella conversamos sobre el poder de la escucha activa, para comprender, conectar y transformar. Para que haya, por un lado, menos conflictos, malentendidos y pérdidas y, por otro, más oportunidades.
– En un mundo en el que domina la inmediatez, la rapidez, con numerosos estímulos externos a los que estamos expuestos… ¿escuchamos lo suficiente?
En general, no escuchamos lo suficiente, ni con consciencia, ni tenemos una escucha de calidad. Tenemos una gran cantidad de estímulos externos. A esto hay que añadir dos cosas. No escuchamos, primero, porque no nos han enseñado; nos enseñan a hablar pero no a escuchar. Y, segundo, porque no nos han integrado la importancia de la escucha. También porque muchas veces simplemente no nos interesa escuchar.
Creemos que escuchar es algo así como «yo permito que hables y después hablo yo y encima quiero tener razón sobre lo que has dicho». Y esto no es un ring de boxeo para ver quién tiene la razón, gana la batalla o se impone. Escuchar no es dar consejos, no es decir al otro lo que tiene que hacer, dar tu opinión… eso es otra cosa. La escucha es sostener lo que el otro te está contando, con total humildad y sin egos. Es decirle «cuéntame». La escucha es un pilar esencial.
– Es un pilar esencial, pero muchas veces no somos conscientes de la importancia de la escucha activa a la hora de comunicar.
La escucha es importante para comunicar y para la vida. Cuando no escuchamos nos perdemos a las personas. Deberíamos escuchar para sostener al otro, entenderle, ponernos en su lugar… Es una herramienta para que nunca te arrepientas de haber pasado por esta vida y no haberla vivido, no haber vivido a las personas. Cuando tomas consciencia de que te estás perdiendo muchas cosas en la vida por no saber comunicar ni saber escuchar… lo lamentas. Lo piensas y puedes sentir arrepentimiento por no haber escuchado de manera consciente a tu pareja, tu hijo o quien sea.

– ¿Cómo influye el ego en la escucha?
El ego te hace creer que eres más importante que el otro. Te va a llevar a la superioridad, a la soberbia, a pensar que tienes razón y sabes más que el otro. Ese ego te aleja, te desconecta de la gente. Y el ego por inferioridad, que es otro tipo de ego, hace que no te sientas merecedor, lo suficientemente valioso, para escuchar al otro porque piensas «cómo voy a sostener al otro y qué le voy a decir». Hace que no te sientas capacitado para escuchar al otro.
Cuando te olvidas de ti, de tu ego, de que tú ahí no eres importante, llegas a quienes sí lo son; tu público, tus espectadores, tu pareja o quien sea que tengas delante… Ponte de igual a igual, mírale a los ojos, apártate de tu ego y déjate integrar de lo que el otro te está compartiendo.
– ¿Qué más podemos hacer para mejorar la escucha activa?
Tomarnos más cafés con la gente, de manera presencial, cara a cara. Busquemos esos espacios para escucharnos, paremos. Provoquemos en nuestra agenda esos espacios, porque sino el día a día nos come. Al final de nuestra vida, si miramos hacia atrás y pensamos que deberíamos habernos tomado más cafés con las personas que apreciamos, haberles preguntado cómo están… quizás nos arrepentiremos de no haberlo hecho. Vamos a hacerlo ya para no arrepentirnos.
El ego te aleja, te desconecta de la gente. Cuando te olvidas de tu ego, llegas a quien es importante, es decir a tu público, tus espectadores.
– ¿La presencialidad favorece la escucha?
A mi me gusta la piel. Lo digital está bien. Yo también doy cursos online. Pero si puedes, levántate del sofá y vete presencialmente a tomar ese café con quien quieras. Mirarse a los ojos no tiene nada que ver con mirarse a través de una pantalla. La energía te llega de otra manera.
– Y escucharnos a nosotros mismos… ¿Por qué es importante?
Para aprender a escuchar al otro, primero tienes que escucharte a ti mismo. Para hacer este trabajo de entrenamiento, antes tienes que hacer lo mismo contigo. Empieza por escucharte a ti, tu sentir. Por ejemplo, si tenemos sobre la mesa un posible cambio laboral… ¿Cómo te sentirías si continuases en el trabajo actual durante los próximos cinco años? ¿Cómo te sentirías si lo dejases? El sentir es el que nos va a llevar a tomar decisiones acertadas.
Luego aparece la mente, que va a intentar razonar; ¿pero cómo vas dejar el trabajo? Escucha tu sentir, tu intuición, escúchate… Hay una voz interior que hemos dejado de escuchar por el ruido, los estímulos externos, el ego…
– Es decir, tenemos que hacernos preguntas.
Hacernos preguntas es fundamental. Establece un diálogo, tómate un café contigo mismo. Ese diálogo interno escríbelo, que sea tangible. Y cuando lo practiques, que sea sin ningún tipo de miedo, con valentía, para escuchar de ti cosas que igual no quieres escuchar. Cuando haces este ejercicio, luego es más fácil practicarlo con los demás porque ya lo estás entrenando contigo. Hay quien no quiere hacerse preguntas. No vaya a ser que encuentre respuestas que no le gusten.
Para aprender a escuchar al otro, primero tienes que escucharte a ti mismo. El sentir es el que nos va a llevar a tomar decisiones acertadas.
– Sin miedo.
La comunicación y la escucha son para valientes. Si quieres ser feliz tienes que ser valiente, tienes que preguntarte y preguntar. Son herramientas humanas. Si las entrenásemos con total humildad, amor y respeto hacia nosotros mismos, todo sería muchísimo mejor; el trabajo, las relaciones personales… Pero como no preguntamos, no nos escuchamos, ni nos queremos escuchar, vivimos en un caos y estamos muy perdidos, como sociedad.
– ¿Por qué consideras importante el momento presente, el aquí y ahora?
Porque es el único sitio donde se puede estar bien, el único sitio real que existe. Todo lo demás es mental. Tú puedes pensar en el futuro, pero solo es un pensamiento. Hagas lo que hagas con tu vida, quédate aquí y ahora. Estar en el aquí y el ahora te permite ser más feliz.
Cuando practicas un deporte, una afición, actividad que te encanta, te olvidas del mundo y estás ahí, presente. No hay nada más importante, es tu momento. Estás fluyendo. Por ejemplo, cuando haces una presentación, si no estás en el presente no vas a conectar con el público. Si estás pendiente de tu mente, que te lleva al futuro o pasado, no vas llegar a la audiencia. Hay que trabajar la consciencia del aquí y ahora, concentrada en lo que hago, en el presente.
– A veces no somos conscientes de los beneficios de vivir el presente…
Todos tenemos en nuestra vida retos, problemas… es una realidad. A menudo nos preguntamos «¿y si no me sale?» «¿y si fracaso?» El «y si», que te lleva al futuro o al pasado, no sirve para nada. Estás en el presente, resuelve aquí y ahora. Estando presente eres mucho más creativo, más productivo, conectas más con las personas y mucho mejor contigo mismo… con lo cual la comunicación y la escucha se producen de una manera mucho más fácil. Por ejemplo, cuando haces una entrevista, tienes que estar presente. Si te vas al futuro, ya te has desconectado.
FOTO PORTADA: PRISCILLA DU PREEZ, UNSPLASH.
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